
Los conocimientos previos de una persona son el número de conceptos que tiene
almacenados en la memoria
y las asociaciones que ha creado entre
ellos.
Por ello, al leer una palabra, esta se activa en la memoria, siempre
que su concepto está almacenado, y
esa activación se extiende automáticamente
a otros conceptos relacionados o asociados, lo que nos permite hacer inferencias
y obtener información que no está implícita en el texto.
La activación de
esas asociaciones se debe realizar teniendo en cuenta el contexto donde aparece
la palabra
activada, lo que conseguirá que se active la asociación más
adecuada.
La activación adecuada de conocimientos previos es esencial para
afianzar los nuevos aprendizajes por lo
que los lectores con más
conocimientos previos sobre un tema son capaces de recordar más información del
texto leído y, por ello, responden correctamente a las preguntas de
comprensión.
Según Rumelhart (1980), la comprensión puede fallar por tres
causas distintas relacionadas con los conocimientos
previos del
lector:
Ejemplo: Si el lector leyera: ” Gracias por haberme invitado. El
momento de la graduación fue muy emotivo,
y la cena de después muy divertida,
aunque se me olvidó darte la enhorabuena.”
GG
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